Cesare Beccaria

Cesare Beccaria

Nace en Milán en 1738 en una familia acomodada de reciente condición aristocrática. La vida privada y los sentimientos de rechazo, recíprocos, entre Cesare Beccaria y su familia —en particular con su padre y con las etiquetas y la forma mentis de la aristocracia milanesa— desempeñan un papel decisivo en la génesis de sus ideas revolucionarias, vanguardistas y liberales en el ámbito jurídico y social, pero también literario: precisamente contra la dogmaticidad de los géneros literarios codificados reunirá los pensamientos ya aparecidos en Il Caffè de los hermanos Verri y publicará en 1770 Ricerche intorno alla natura dello stile, avalando la idea del primado del estilo de autor sobre la norma y del arte capaz de elevar el espíritu humano.

Además de las aptitudes matemáticas mostradas precozmente y del interés por la materia económica —que también desembocó en el deseo de reformar, según normas de equivalencia, la valoración de las monedas en circulación en relación con la cantidad de metales preciosos contenidos en ellas (Del disordine e de’ rimedi delle monete nello Stato di Milano, 1762)—, comenzó a cultivar el interés por las letras —fue también académico de los Trasformados— y por la filosofía, una pasión por el conocimiento en su más amplio espectro. Se acercó primero a autores italianos y francófonos —ya amigo de Pietro Verri, leerá a Rousseau y Montesquieu y conocerá, entre otros, a Hume, Diderot y d’Alembert— y acabará integrándose plenamente entre los nombres más ilustres de la Ilustración, siendo reconocido también por contemporáneos de ultramar. Ya Thomas Jefferson y John Adams, entre otros —entonces ocupados en el nacimiento de la nueva nación de los Estados Unidos de América y futuros presidentes—, habían leído tanto la obra original —en traducción inglesa (1767) y en italiano— como el comentario pronto redactado por Voltaire (1766).

Fueron las cuestiones planteadas por los detractores de la crítica de Beccaria a la gestión de la moneda y al valor de cambio, y las consiguientes y encendidas disputas entre intelectuales —que involucraron, entre otros, a los hermanos Verri en defensa de Beccaria—, las que dieron origen a la combativa, ya desde su nombre, Academia de los Puños de Milán, que contaría entre sus miembros con ilustres nombres del joven iluminismo italiano, entre ellos el propio marqués.

Cesare Beccaria, entretanto ya licenciado en Derecho, es en aquellos años el centro de gravedad de la discusión filosófico-jurídica de la recién nacida academia; una discusión surgida precisamente a raíz de las cuestiones legales planteadas por sus críticas y por las ásperas polémicas subsiguientes, y alimentada cotidianamente por la experiencia de la miseria humana reflejada en sus informes como abogado. En este clima nace, en apenas un año (1763-1764), De los delitos y de las penas, también fruto de las constantes y participadas lecturas del Contrato social de Jean-Jacques Rousseau, recién publicado (1762), y de Francis Bacon, sobre cuya obra reúne minuciosos apuntes (Francisci Baconis de Verulamio De dignitate et augmentis scientiarum et novo organo scientiarum libris excerpta, Biblioteca Ambrosiana, Becc. B 201).

Su obra más conocida e influyente será traducida y comentada en todo el mundo, con aprobación o con indignación (por ejemplo, Ferdinando Facchinei, Note e osservazioni sopra il libro intitolato Dei delitti e delle pene, 1765), y precisamente algunos comentarios —como el comentario por antonomasia de Voltaire (Commentaire sur le livre des délits et des peines par un avocat de province, 1766)— contribuirán a que sea leído, apreciado y publicado también en los recién constituidos Estados Unidos de América. Poco o nada se sabe, al menos de forma orgánica, sobre la difusión de esta obra y de las ideas revolucionarias que contiene después de 1821, año en que se cierra la recopilación bibliográfica y antológica que el hijo de Cesare, Giulio Beccaria, entregará posteriormente a la Biblioteca Ambrosiana, todavía hoy la única y más completa colección de manuscritos, epístolas y obras de Cesare Beccaria.

Precisamente en esta línea, ENTRADIT se ha propuesto ampliar, a lo largo de la línea temporal hasta la contemporaneidad, el relato de la difusión de De los delitos y de las penas en el mundo, en un contexto cada vez más marcado por la erosión de los mismos derechos humanos y sociales con los que aquel libro había inspirado el pensamiento moderno.

Distribuzione delle traduzioni delle opere di "Dei delitti e delle pene" nel mondo

Bibliográficos

Franco Venturi, Dizionario Bibliografico degli Italiani. Vol.7, Enciclopedia Treccani, 1970

[1] Tra le più accurate ricognizioni ragionate  dell’influenza del pensiero beccariano nel mondo anglosassone di qua e di là dell’Atlantico è John Bessler, The Gross Injustices of Capital Punishment: A Torturous Practice and Justice Thurgood Marshall’s Astute Appraisal of the Death Penalty’s Cruelty, Discriminatory Use, and Unconstitutionality, «Washington and Lee Journal of Civil Rights and Social Justice» vol. 29-2(65), 2023, pp. 65-150 e Id., The Celebrated Marquis: An Italian Noble and the Making of the Modern World, Durham, Carolina Academic Press, 2018.

[2] Daniele Ruinetti, Cesare Beccaria tra innovazione e conformismo: il caso della moneta, «Studi Urbinati, A – Scienze giuridiche, politiche ed economiche» 61(45), 2021, pp.179-200

[3] Marialuisa Parise, Beccaria e Bacon: una fonte inglese alle origini del Dei delitti?, «Diciottesimo Secolo» vol.4, 2019, pp.19-31

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