Nace en Florencia en 1469 y, desde muy joven, se dedica al estudio de las matemáticas y de las materias humanísticas, la gramática y en particular el latín, que le dará acceso a lecturas de historiografía y filosofía de autores como Lucrecio, Terencio, Livio y Justino, como testimonia su padre Bernardo Machiavelli (Bernardo di Niccolò di Buoninsegna) en su propio Libro dei ricordi, aunque en forma de registro económico para el pago de los preceptores y la compra de libros. La cultura matemática, pero sobre todo filosófica, histórica y militar, aunque madurada en los libros, le será útil para obtener y desempeñar los cargos republicanos, primero como secretario de la Segunda Cancillería, luego como secretario de los Diez —magistratura encargada de la guerra y de la seguridad— y finalmente como “mandatario” de la República de Florencia ante las cortes italianas y extranjeras, cargos que le fueron asignados tras la muerte y caída de Savonarola, ya combatido por Machiavelli cuando aún vivía.
La experiencia en las cortes italianas le lleva a ser testigo directo, entre Emilia y Roma, de las capacidades y de la astucia de Cesare Borgia, llamado el “Valentino”, cualidades que describirá detalladamente como propias de un buen príncipe en la obra homónima de 1513 (ca.), escrita en gran parte durante la inactividad forzada y el confinamiento en el Albergaccio (San Casciano Val di Pesa) tras la caída de la República en 1512, y ofrecida como intento de captatio benevolentiae a Lorenzo di Piero de’ Medici, duque de Urbino restaurado en Florencia, quien probablemente nunca la leerá.
Cómplice también de una ya amplia documentación sobre los éxitos de traducción de El Príncipe, nuestro interés principal se dirige a las obras en lengua vulgar compuestas después de 1516, en el último período de la vida de Machiavelli, pasado en estrecho contacto con Cosimo Rucellai y Zanobi Buondelmonti —a quienes se debe la redacción de los Discursos sobre la primera década de Tito Livio y que figuran entre los principales interlocutores de Del arte de la guerra o De re militari— y otros jóvenes intelectuales, en su mayoría republicanos, que se reunían en torno a los Orti Oricellari de Florencia, entre los cuales se encontraba Lorenzo di Filippo Strozzi, bien considerado por los Medici de Florencia. A su amistad se debe el acercamiento de Machiavelli a la dramaturgia, componiendo en aquellos años La Mandrágora, que fue representada primero en Florencia y después en Roma, por voluntad del cardenal Giulio de’ Medici, a quien se dedicarán, durante su pontificado bajo el nombre de Clemente VII, las Historias florentinas, recién concluidas y compiladas en el Albergaccio bajo una modesta paga precisamente de la familia Medici.Bibliográficos
Machiavelli, Niccolò, Enciclopedia Treccani
[1] Bernardo Machiavelli, Libro dei ricordi, a cura di Cesare Olschki, Firenze, Le Monnier, 1954.